miércoles, 21 de enero de 2015

Un Ser Necesario



Voy a contarles una historia, mi historia, de la forma más personal posible. Tal vez yo no sea uno de esos seres, que ha viajado por todo el mundo, o que haya vivido esas extraordinarias aventuras a lo largo de sus perennes vidas. Tal vez no sea necesario, viajar por todo el mundo para ver la solemnidad de las personas, o quizá la majestuosidad de la naturaleza, que a propósito, está cada vez más disminuida y debilitada en muchos sentidos. De cualquier forma, si están esperando grandes viajes a través de los calurosos mares del caribe, en embarcaciones con piratas, o recorridos en grandes y lúgubres ciudades de otras épocas, que sólo dejan ver la miseria y desolación de la que formamos parte en algún momento de nuestra historia; pues dejen que les diga, que se equivocaron de veras de lectura. Esta historia, mi historia, como dije al principio, es más natural y tradicional.
Como todo ser vivo en este planeta, o en cualquier otro que albergue vida, tengo que contarles, donde y bajo qué circunstancias vine a este mundo, pues bien, sería de empezar por eso entonces. Nací y crecí en el campo rodeado de cuanta hermosa vegetación, animales silvestres y lindos paisajes que uno pudiera imaginarse, y actualmente me elevo hasta una señorial altura de unos veinte o treinta metros, o al menos eso dicen de mí los que viven cerca, y a menudo posan sus ojos sobre mi copa.
Para ser un solitario árbol, mi vida tiene muchas historias por contar, que en cierto modo, podrán parecer triviales o pasajeras, tal vez sin mayor importancia, dirán algunos, pero para mí, «tomando en cuenta que no puedo moverme a otro sitio» han formado parte de mi vida.
A lo largo de toda mi vida, he visto a muchos niños juguetear en mis ramas, muchos otros caerse y llorar por el dolor, reír casi sin aliento al sostenerse de mi tronco, a enamorados escribir en mi corteza, lo mucho que se amaban. El tiempo de un árbol puede ser muy largo o muy corto, todo depende de la utilidad que nos de él hombre.
El invierno se aproxima, y seré derribado para servir de leña para el fuego que habrá de abrigar el hogar más cercano. La naturaleza, con el tiempo, sólo ha servido a las necesidades de la humanidad, pero sería bueno pensar, cuando la humanidad va a ser necesaria para la naturaleza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario